25 SEPTIEMBRE 2026

Desbloqueado el proyecto de la lavandería sanitaria de Langreo

El Pleno del Ayuntamiento aprueba descatalogar naves de Nitrastur para su derribo, porque impedían avanzar al proyecto del Principado

EL COMERCIO


El proyecto de la lavandería sanitaria que se ubicará en los antiguos terrenos de Nitrastur, en el distrito langreano de La Felguera, ha tenido que esperar dos años para contar con la autorización de derribo de dos inmuebles. Ahora se deberá esperar dos meses más, en los que la propuesta estará sometida a información pública, para su aprobación definitiva.

El pleno del Ayuntamiento de Langreo aprobó con los votos favorables de IU, PSOE y PP la imprescindible descatalogación de unos terrenos que María Antonia García, portavoz del PP, considera «determinantes para el avance del concejo», y reseñó que «Langreo enviará al Principado el expediente resuelto, esperamos que avancen y no se termine la legislatura sin hacer nada». Por su parte, el responsable de Urbanismo, José Antonio Cases, apuntó que los retrasos en la tramitación de este paso «se debieron a la redacción documental y las tramitaciones urbanísticas y medioambientales que nos pidieron desde el Principado».

Se trata de dos grandes naves de hormigón, muy deterioradas, denominadas depósito de nitrato y almacén de sulfatos, que hasta ahora estaban protegidas de forma parcial e integradas en el catálogo urbanístico del cejo.

Un paso esperado por el Principado, ya que mantenía el proyecto paralizado ante la imposibilidad de derribar dichas naves. La previsión del Principado es comenzar de inmediato con todo el proceso y proceder al derribo en la primavera de 2027. Una fecha que podría adelantarse, ya que se aprovecharía que Iberdrola cuenta con un contrato con la empresa que está ejecutando la demolición de la antigua térmica, por lo que podría comenzar los derribos en cuanto disponga de la autorización, que comenzará a tramitarse de inmediato. La empresa eléctrica ya ha ejecutado las obras de conservación de otros inmuebles protegidos, como una marquesina y dos edificios que albergaban las antiguas oficinas de Nitrastur.

Además, la compañía se compromete a donar al Principado la finca y los edificios que no se hayan demolido por estar catalogados, solicitar todos los permisos y licencias precisas para conseguir descontaminar los terrenos, demoler los edificios descatalogados en un plazo de nueve meses desde la obtención de la última licencia, y realizar en un plazo de 12 meses cuantas acciones y trabajos sean necesarios para adecuar la realidad del suelo a las exigencias medioambientales requeridas en el proyecto de descontaminación voluntaria del terreno que presentará la empresa.

Irrecuperables

El Principado, por su parte, adquiere el compromiso de aceptar la donación del suelo y los edificios que permanezcan catalogados, ayudar en la interlocución con otras administraciones y organismos públicos, sobre todo con el Ayuntamiento de Langreo, para obtener todos los permisos, licencias y autorizaciones necesarias para llevar a cabo las tareas de descontaminación, descatalogación y demolición de dichos inmuebles. Además de firmar posteriormente un acuerdo de aceptación de la entrega de la finca y las edificaciones.

En un informe municipal emitido por el arquitecto del Ayuntamiento se relata el gran deterioro de ambos edificios y se apunta a que «se localizan en la parte de mayor carga de contaminación por metales pesados y compuestos orgánicos». A lo que se unen el gran deterioro del hormigón (con espesores mínimos) en muchas zonas de los inmuebles, así como la corrosión de las armaduras de ambas estructuras y el estado de las dos cubiertas.

Y se concluye que «la ruina económica de ambos inmuebles y la ruina física son irrecuperables». Indicando que el daño a reparar supera el 50% del valor de las naves. Informe que aclara que «nunca deberían haberse catalogado, pues ya en el momento de fijar la protección sobre los edificios, existían circunstancias que no los hacían recuperables para ningún uso».

El edil de Urbanismo reconocía en la sesión plenaria que «en su día pudieron tener algún valor, ya que fueron diseñados por el ingeniero y arquitecto Carlos Fernández Casado, pero a día de hoy son irrecuperables».