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03 OCTUBRE 2026
La comunidad educativa del colegio José Bernardo, de Sama, denuncia el cierre de un aula de infantil
«Es inviable atender a todos los niños sin los recursos necesarios», afirman las profesoras y las madres de alumnos
LA NUEVA ESPAÑA
La comunidad educativa del colegio público José Bernardo, en Sama (Langreo), ha alzado la voz este viernes para denunciar la supresión imprevista de un aula de infantil de 3 años, una medida que consideran un paso más en el desmantelamiento de la escuela pública de la comarca. A pesar de haber sido inicialmente concedida con dos líneas, las familias y los docentes se encontraron al inicio del curso con el recorte, una decisión que tachan de «decepcionante» y que, aseguran, deja a los colegios sin margen de maniobra para atender la realidad cotidiana de las aulas.
Teresa Usía, profesora en otro centro y madre afectada, advierte de la extrema complejidad de gestionar estos espacios con niños tan pequeños. «En el grupo hay niños de 3 años, pero algunos aún no han cumplido los tres y muchos no saben ir al baño solos, o lloran porque no saben a dónde van». Para Usía, «la gestión es extremadamente difícil para niños tan pequeños». Una postura que respalda Elena García, maestra de audición y lenguaje del José Bernardo, quien incide en que los docentes «no se basan únicamente en las ratios numéricas estipuladas por la consejería de Educación, sino en la realidad del aula y la complejidad de atender a un alumnado con necesidades educativas especiales muy elevadas». García subraya que, «aunque sobre el papel la situación pueda sostenerse, en la práctica con criaturas de 3 años que acaban de empezar la escolarización y desconocen el entorno, es inviable sin los recursos adecuados», por lo que exige «que se atienda la situación de la Cuenca minera con un desdoble en el aula de 3 años para poder garantizar una educación de calidad y justa».
A esta saturación se suma el varapalo que arrastran los servicios de apoyo. Laura G., portavoz de la Ampa, denuncia que llevan sufriendo recortes y la supresión de recursos de docentes (como el orientador) desde hace dos cursos “en un colegio con una gran diversidad lingüística y de necesidades especiales”. Desde las asociaciones de padres recuerdan que, tras aprobarse inicialmente dos líneas con un cómputo de 23 niños reconocidos, la administración dio marcha atrás de forma unilateral. Critican asimismo que «hay varios niños pendientes de valoración con trámites burocráticos pendientes» y que se han encontrado con una «negativa total».
Reducción de jornada del orientador
Las familias recuerdan que «el año pasado la reducción de horas del orientador afectó gravemente a los alumnos con necesidades educativas especiales y que contar con esa figura a tiempo completo es indispensable para atender la realidad del centro». En este sentido, recuerdan un agravante, «la atención temprana en Asturias es solo hasta los 3 años (y no hasta los 6 como en otras comunidades), por lo que si estos niños no reciben terapias en el colegio, no las reciben en ningún sitio». Una preocupación que comparte Samantha Cruellas, madre de una alumna de 3 años, al recalcar que «no se trata solo de un número frío», ya que los menores «necesitan su propio ritmo, atención personalizada y una asistencia que en estas condiciones no se está dando abasto a cubrir», obligando al centro a «recortar en otras áreas para intentar mantener el equilibrio» sin llegar a alcanzar la cobertura real.
Desde el plano sindical, Fran Rey, en representación de SUATEA, advierte de la gravedad estructural que supone esta «supresión de unidades» en el colegio José Bernardo. El representante sindical alerta de que «suprimir una unidad en infantil es especialmente grave porque esa unidad suprimida se irá arrastrando a lo largo de los cursos a medida que los niños crezcan», y denuncia que esto ocurre en un «contexto de recortes en los servicios de orientación a pesar de que las necesidades del alumnado van en aumento». Para SUATEA, estas decisiones políticas «conducen de forma progresiva a una privatización encubierta de la enseñanza en la Cuenca del Nalón».