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13 OCTUBRE 2026
El polideportivo Juan Carlos Beiro, en Langreo, suspende las actividades tras las sucesivas goteras
Las quejas de los usuarios son habituales. La Consejería ha asegurado disponer de 300.000 euros para ejecutar obras de mejora
EL COMERCIO
Llueve dentro del polideportivo langreano Juan Carlos García Beiro. Sin embargo, lo que debería ser una situación inusual lleva repitiéndose al menos desde 2022, a pesar de haberse acometido numerosas reparaciones. Los usuarios están cansados de esta situación y se sienten desprotegidos, ya que se han suspendido actividades en los últimos días, así como diversos entrenamientos por inundaciones en las canchas y en la zona del gimnasio. Desde hace más de un año se puede observar, en la parte trasera del edificio, cómo parte de la zona verde de la techumbre permanece levantada.
La instalación es propiedad del Principado y los usuarios recuerdan que «pagamos la cuota todos los meses y cuando no es uno es otro pero siempre pasa algo sin que nadie ponga remedio». Además recriminan al Ayuntamiento que «no es suficiente con esconderse porque no es suyo el edificio, deben defendernos». Las pasadas jornadas se prohibió a los familiares de los pequeños que acudieron a sus clases de natación acceder a la zona alta para verlos, lo que provocó un claro malestar. «Las escaleras estaban cerradas, había lonas improvisadas, fregonas y cubos por todos los lados, incluso algunos colgando del techo», explican los afectados que relatan «la situación es insostenible».
La Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte ha asegurado disponer de una partida de 300.000 euros para ejecutar obras en el centro felguerino, pero sus usuarios advierten de que «no será suficiente, volverán a parchear un techo que tienen que cambiar porque es en cuanto llueve fuerte y comienzan las goteras».
Recurrentes
El deterioro de la techumbre, construida hace diecinueve años, lleva tiempo siendo denunciada por los propios usuarios y varios grupos políticos. En 2019 se inundó la cancha principal del equipamiento y hubo que cambiarla por completo. Entre permisos y obras se tardó dos años en recuperar una normalidad. Asimismo, en enero del año 2020 una fuerte racha de viento arrancó parte de la fachada lateral y hubo que realizar la reparación de urgencia.
Una situación similar volvía a repetirse con las lluvias y las fuertes ráfagas de viento a principios de enero de 2025 que ocasionaron los daños en el revestimiento de la cubierta del complejo.
En octubre de ese mismo año fueron reparados, pero como explican los usuarios «en la zona trasera la cubierta ya presentaba daños importantes y no se hizo nada». «Fue una chapuza», sentenciaron entonces, algo que con el actual estado cobra sentido, según sus apreciaciones.