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23 OCTUBRE 2026
Ni talento innato ni perfección técnica: el animador de "El chico y la garza" explica en Langreo qué hace falta para triunfar en el cine
Kenichi Yoda y Takeshi Honda compartieron sus experiencias con un centenar de estudiantes del Cislan de Langreo durante un encuentro que puso el foco en la perseverancia, la experiencia y la búsqueda de una identidad artística propia
LA NUEVA ESPAÑA
La visita de los máximos representantes de Studio Ghibli al CIFP de Comunicación, Imagen y Sonido (Cislan) de Langreo dejó una lección que fue mucho más allá de las técnicas de animación. Ante un centenar de estudiantes, el presidente del estudio japonés, Kenichi Yoda, y el animador Takeshi Honda compartieron experiencias, reflexiones y consejos que conectaron con el espíritu creativo que ha convertido a Ghibli en un referente mundial. Y, sobre todo, defendieron una idea que sorprendió a muchos de los asistentes: "El talento no depende únicamente de la destreza técnica".
La desconcertante "El chico y la garza" y la enigmática "El viaje de Chihiro" son dos extrañas películas de Studio Ghibli que han tenido un tremendo éxito internacional. “Aunque no entendías algo, es importante verlo”, aconsejó este jueves a los alumnos del Cislan de Langreo el actual presidente del famoso estudio de animación, Kenichi Yoda. Tras sacar una carcajada a los alumnos subrayando que no estaba en el instituto por ser familiar del popular personaje de Star Wars con el que comparte apellido, Yoda repasó la trayectoria de cuatro décadas que ha llevado a esta factoría japonesa de dibujos animados a recibir el Premio "Princesa de Asturias" de Comunicación y Humanidades.
Toma la palabra
La visita formó parte del acto final de “Ghibli: un aire nuevo”, una iniciativa integrada en el programa cultural para centros educativos "Toma la palabra". El proyecto invitó a estudiantes de Bachillerato de Artes y de Formación Profesional de la familia de Imagen y Sonido a sumergirse en la filosofía creativa de Ghibli mediante la elaboración de piezas propias de animación tradicional, dando movimiento a secuencias de dibujos realizados a mano.
El encuentro estuvo conducido por Alfonso Palacio, miembro del jurado de los Premios "Princesa de Asturias" de las Artes 2026 y director adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado. Antes del coloquio, los invitados pudieron disfrutar de varios cortometrajes realizados por alumnos de distintos centros participantes. Los trabajos evidenciaron la creatividad y el esfuerzo de los jóvenes, que encontraron en el universo del estudio japonés una fuente de inspiración para desarrollar propuestas propias.
Junto a Yoda participó Takeshi Honda, una de las figuras más respetadas de la animación japonesa y supervisor de animación de "El chico y la garza", la película con la que Ghibli logró el Óscar a la mejor película de animación. Durante el diálogo con los estudiantes surgieron preguntas sobre el acceso al competitivo mercado laboral japonés y sobre las capacidades necesarias para trabajar en una compañía tan prestigiosa.
Fue entonces cuando Honda ofreció una respuesta inesperada. Lejos de centrar su consejo en el dominio del dibujo, la animación digital o los conocimientos técnicos, señaló una cualidad mucho más relacionada con la actitud personal. “Lo más importante es tener aguante, saber aguantar”, respondió. La afirmación sorprendió a parte del auditorio porque rompía con la idea habitual de que la excelencia artística depende exclusivamente de la técnica.
Experiencia sin prisas
El animador profundizó después en esta reflexión y defendió que el crecimiento profesional requiere tiempo y una construcción personal continua. “Con las técnicas no hay prisa. En lo que hay que focalizarse es en tener algo tuyo, descubrir algo tuyo e ir acumulando experiencias. Acumular experiencias es el mayor tesoro”, explicó. Su mensaje apuntaba a la importancia de desarrollar una mirada propia antes que obsesionarse con alcanzar una perfección técnica inmediata.
Honda también quiso desmontar la percepción idealizada que a menudo existe sobre las carreras de éxito. Recordó que la trayectoria de un animador no es una sucesión automática de triunfos y utilizó como ejemplo a Hayao Miyazaki, uno de los fundadores de Studio Ghibli y creador de algunas de las películas más influyentes de la historia de la animación. Según relató, Miyazaki tuvo que trabajar durante años, enfrentarse a proyectos que no alcanzaron los resultados esperados y esperar nuevas oportunidades para volver a dirigir largometrajes. Una experiencia que demuestra que incluso las figuras más admiradas han conocido el fracaso y la incertidumbre antes de alcanzar el reconocimiento internacional.
El encuentro concluyó en un ambiente cercano y distendido. Los alumnos aprovecharon la ocasión para intercambiar impresiones con dos profesionales que representan a uno de los estudios más admirados del mundo. Pero, más allá de las preguntas sobre películas, procesos creativos o salidas laborales, la jornada dejó una enseñanza difícil de olvidar. Para crear historias capaces de emocionar a millones de personas no basta con dominar una técnica. Hace falta "paciencia, perseverancia y una voz propia". Precisamente esas cualidades que, según Honda, constituyen el verdadero tesoro de cualquier animador.